Enrique Peña Nieto, segmentar para comunicar.

El desafío de los nuevos gobiernos, consiste en segmentar las audiencias para poder enviar mensajes en los canales de preferencia del ciudadano.

 

La estrategia del Gobierno de la República sin duda es atinada, siempre he creído que el PRI tiene buena capacidad de comunicación.

Veamos

Para poder cumplir con el objetivo de posicionar a cualquier gobernante, es necesario generar una segmentación de mercados, esto nos ayudará a identificar la variable para desarrollar los perfiles en cada target.

 

Y no solo eso, la selección del público objetivo deberá darse de manera estratégica para calcular el atractivo y la rentabilidad de cada segmento.

 

Dicho esto, podemos entender – por qué el presidente Enrique Peña Nieto decidió salir en la portada en la revista Rolling Stone México -.

 

 

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Si tomamos en cuenta que en México más de la mitad de los 109 millones de habitantes se ubica por debajo de los 29 años de edad, y que cada año se incorporan como votantes potenciales aproximadamente un millón de electores. (Fuente Parametría)

 

Entonces vislumbramos la rentabilidad que genera posicionar a Peña Nieto y sus Reformas través de una revista, que es consumida en su mayoría por un público joven y con resistencia en adentrarse a la vida política.

 

Existen voces que cuestionan la penetración y consumo de la revista Rolling Stone México.

 

Podría asegurarles que a través de investigaciones cualitativas, el área de comunicación e imagen del presidente Enrique Peña Nieto, identificó los deseos potenciales, las características del mercado y el potencial de este segmento.

 

La rentabilidad está medida en función de cada mensaje a comunicar, y de ahí los vehículos a utilizar para cumplir con los objetivos.

 

¿Cuáles son estos?

 

Sin duda, ganar nuevos y mejores canales de comunicación, entregar mensajes segmentados, disminuir la desafección por los políticos, comunicar en canales con mayor credibilidad social y aumentar las probabilidades de rentabilidad política.

 

Ya que cada segmento: representa un voto potencial, un posible embajador de marca, y por qué no, detección y apropiación de nuevos liderazgos.

 

Y como siempre querido lector, decidir si Enrique Peña Nieto es un gran reformador, o no, es decisión suya.