AMLO:Brillante, EPN:Bronceado, JVM:Rayada y GQUADRI:#enfin

La candidata del PAN Josefina Vàzquez Mota salió a provocar, confrontar y exhibir a sus adversarios el tercer lugar la obligaba a hacerlo.

Gabriel Quadri el tan desgastado “ciudadano” repitió la formula, puso temas polémicos sobre la mesa, intentó marcar agenda pero poco le funcionó.

Enrique Peña Nieto se dedicó a lucir su bronceado, dentadura recién blanqueada y con un copete visiblemente más bajo decidió jugar a las propuestas no a los ataques.

Andrés Manuel Lòpez Obrador decidió atender las peticiones de sus asesores, mejorar la indumentaria, mesura y claro parecer presidente al hablar de su gabinete.

La nota: Felipe Calderòn Hinojosa entrometiéndose y argumentando en contra de AMLO, en las redes sociales. ¿Y la veda electoral? Seguramente argumentará que su cuenta fue hacheada.

Si comparamos este debate con el primero podemos sacar las siguientes conclusiones:

El formato mejoró a nivel imagen ambiental, la luz, tomas, zooms y paneo permitieron al ciudadano percibir mayor organización y seriedad.

El moderador, Javier Solorzano con buena imagen, la nota de color en los lentes sin embargo tanto gris y plata lo avejentaba.

Josefina Vazquez Mota
Mejoró visiblemente su imagen pública, con cortes elegantes y de apertura lo cual invitaba al diálogo. Los perlas comunican poder y estatus, sin embargo al unir dos elementos antagónicos (pulsera de tela) perdió fuerza el mensaje.
El color del saco favorece a las mujeres tonalidad invierno, error en la elección ya que solo remarca y endurece el rostro.
A nivel #microexpresiones la candidata no pudo quitarse la inflexibilidad y poca naturalidad que le hace sombra. Las comisuras de la boca permanecieron rígidas, los ojos ascendentes cuando sonreía y el entrecejo rígido.
La persuasión y la mecánica del mensaje fueron nuevamente un problema para la candidata. Modulación, ritmo, cadencia y estímulos sin impacto, a pesar de tocar constantemente su corazón para llamar a las emociones.

Gabriel Quadri
Mala selección de la indumentaria, a pesar de corbata corte elegante, la monocromía lo alejó de los televidentes, la imagen pública se percibió gris e inflexible.
Las #microexpresiones hablaban de enojo, molestia, confrontación y encono. El entrecejo estuvo constantemente fruncido y la apertura de la boca pasaba los límites de la tolerancia.
En cuestión de mecánica de mensaje sin duda fue el mejor, es un buen orador, entrega el mensaje claro y sin distractores. Sin embargo perdió coherencia al sobre actuar, el uso de las manos fue visiblemente duro y acusatorio.

Enrique Peña Nieto
Deslució, el problema de este candidato es la sobre producción de su imagen física. El auditorio está acostumbrado a los signos de pertenencia que maneja diariamente, el tono verde de la corbata, lo grande del saco y el exceso de bronceado generaron problemas con su imagen pública a nivel percepción.
Las #microexpresiones fueron rígidas el uso excesivo de botox fue evidente, un mensaje sin emociones y gesticulaciones poco permea.
La persuasión fue muy buena, el story telling evoca sin duda a la reflexión, inclusión y las pasiones. Utilizó este recurso como vehículo para validar sus propuestas.

Andrés Manuel López Obrador
Mejoró sin duda, una constante en la producción de su imagen pública es la poca visión al momento de seleccionar su racc de indumentaria. En esta ocasión el acabado, colorimetría y corte lo ayudó a posicionarse a nivel visual.
El brillo en su rostro fue un gran distractor, poca pulcritud.
Las #microexpresiones fueron naturales y coherentes y acompañaron de forma efectiva al mensaje. Logró sembrar en su rostro la serenidad y confianza. Sonreír con la mirada es clave para transmitir credibilidad.
La mecánica del mensaje mejoró la cadencia y el ritmo aumentaron, dejó atrás la comunicación fragmentada. El cierre “Qué vivan los jóvenes” lo acercó al elector que definirá el 1 de Julio además de ser el único candidato que recurrió al humor haciéndolo más humano y cercano.

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