El grado de confianza ciudadana hacia un político es directamente proporcional a lo atractivo, coherente y creíble que sea el partido que lo abandere.
Las marcas políticas (PRI,PAN,PRD,PT,MC,PVEM,PANAL) han ido perdiendo valor, credibilidad y electores, por más optimistas y sobrados que parezcan los candidatos a la presidencia de la república (Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto) estos deberán exigir candidaturas ciudadanas para equilibrar las percepciones.
Una marca triunfa si lo que ofrece a sus consumidores es atractivo, benéfico e innovador.
Durante años los electores han buscado un perfil que se posicione como una alternativa a las viejas prácticas, ese que en la leyenda (discursos) no ofrezca “milagros” solo “soluciones”.
Las campañas publicitarias y estrategias de los partidos políticos han fallado, sin duda, por la crisis de valores e identidad que atraviesan los que abanderan y encabezan los proyectos.
Internet, será una herramienta clave en la distribución de los mensajes: Propuestas, Guerra Sucia, Polarización, ya que es un medio con una alta credibilidad ciudadana.
Un click bastará, para difundir una idea.
El fenómeno de las redes sociales se deberá entender como una tendencia y la mayor expresión social, el uso efectivo de estas herramientas y la selección de los emisores es clave para permear en los usuarios.
A pesar de ser un mercado que se manipula generando falsas realidades y con miles de datos relativos, la reacción de los usuarios podría ser la diferencia entre Posicionarse o desplomarse.
Número de seguidores no representa votos, pero las menciones negativas sí impactan de forma contundente en la reputación.
Y sí, el partido que logre re posicionar a su marca como una verdadera opción ante la opinión pública, tendrá un futuro garantizado a largo plazo y contará con muchas mayores posibilidades de ser elegido como opción al votar.
